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Asociación Técnica de Diarios Latinoamericanos
Boletín Semanal Noviembre 11, 2018

El término 'fake news' se ha convertido en un arma arrojadiza en boca de políticos que buscan desacreditar a los medios. Por eso se sugiere calificar como "desinformación" a aquellos contenidos que buscan deliberadamente intoxicar a la opinión pública. Te explicamos las diferencias.

¿Fake news? ¿Noticias falsas? ¿Bulos? ¿Desinformación? Aunque parezca que todos estos términos se refieren a una misma (triste) realidad, lo cierto es que identifican de diferentes formas un problema que tanto los medios como los poderes públicos trabajan para atajar en beneficio de la ciudadanía. Una batalla con tintes épicos que tiene en un grupo de expertos formado por la Comisión Europea uno de sus epicentros. Es ahí donde ha surgido el debate de la terminología adecuada para referirse a este fenómeno.

Como ya sabemos, las 'noticias falsas' saltaron a la palestra en 2016 de la mano de la cruenta campaña electoral estadounidense, la victoria de Donald Trump y el referéndum británico sobre el Brexit. Tres momentos históricos en los que las mentiras digitales tuvieron mucho que decir, aunque todavía no se haya podido demostrar científicamente que influyeran de manera decisiva en los respectivos resultados. Sí se ha demostrado, sin embargo, que las noticias falsas fueron armas utilizadas por diversos actores para lograr sus objetivos. Fueron, en todo caso, una herramienta. Y lo siguen siendo: no es extraño que cualquier político califique en la actualidad de 'fake news' a aquellas informaciones que no le convienen. Da igual que sean efectivamente falsas o sean verdades como puños: el término se ha convertido en una mentira en sí mismo. "El término se ha convertido en un arma arrojadiza que políticos y colectivos utilizan para atacarse unos a otros queriendo hacer ver que tienen el patrimonio de la verdad", explican desde 'Maldito Bulo'.

Además, "tampoco define bien el fenómeno", abundan, ya que el término 'noticia' evoca en nuestra mente un artículo con titular, desarrollo y fotografía, como lo que podemos encontrar en cualquier periódico de verdad, mientras que las 'fake news' que pueblan Internet a menudo adoptan la forma de un meme, una captura de pantalla o un audio. Elementos multimedia que no identificamos como noticias porque no han adquirido el formato tradicional de las mismas. De hecho, la próxima gran batalla contra la mentira se librará en WhatsApp, donde las noticias falsas son simples mensajes que explican alguna historia, prescindiendo de cualquier elemento típico de una noticia: no hay titular, entradilla, destacados o firmas, simplemente un texto explicativo.

Desinformación, misinformation y malinformation

Por todo ello, el grupo de expertos sugiere utilizar el término "desinformación", definido por la Real Academia Española como "dar información intencionadamente manipulada al servicio de ciertos fines" y como "dar información insuficiente u omitirla". En este sentido, "hace referencia no solo a algo que es puramente falso, sino tanto a aquello falto de contexto, como a aquello que tiene la intención específica de servir a determinados fines mediante la manipulación o la fabricación de contenido falso", explica 'Maldito Bulo'.

El término 'desinformación', además, encuentra su lugar en el área conjunta que crean otros dos fenómenos, el contenido falso (misinformation) y la intención de hacer el mal (malinformation). El primero se refiere a "errores" sin intención, mientras que el segundo designa la "publicación deliberada" de información personal o corporativa, así como "la modificación deliberada del contexto, fecha u hora de contenido genuino".

Un diagrama del Harvard Kennedy School of Government (que acompaña como imagen a esta noticia) sitúa al contenido falso o misinformation bajo el paraguas de la "falsedad", que no necesariamente se produce de manera voluntaria, mientras que a las informaciones deliberadamente manipuladas (malinformation) lo coloca bajo la etiqueta del "intento de hacer daño". En el espacio común de ambos fenómenos se situaría la desinformación, que mezcla componentes de cada elemento hasta crear una realidad paralela con características propias.

"No llamemos 'noticia falsa' a algo que nunca tuvo intención de ser noticia", sugiere 'Maldito Bulo', que propone utilizar en su lugar la palabra "contenido" para referirse a ello. Asimismo, sugiere utilizar de manera restrictiva la palabra "medio" [de comunicación] y utilizar "web" para los casos en los que no esté clara su estructura real. Matices lingüísticos para designar un fenómeno que tiene en la palabra, precisamente, el eje sobre el que pivota su poder.