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Asociación Técnica de Diarios Latinoamericanos
Boletín Semanal Noviembre 11, 2018

Los ingresos digitales crecerán un 3 en España hasta 2022

Moverán más de 28.000 millones de euros gracias al streaming, la publicidad digital y la realidad virtual, en un mercado que tiende hacia una "Convergencia 3.0" en la que gigantes digitales participan en todas las etapas de los procesos de creación y difusión de información y entretenimiento.

La digitalización de los medios de comunicación y su progresiva fusión con el mundo del entretenimiento provocará una "Convergencia 3.0" en la que se desdibujarán aún más las fronteras entre estos negocios. Así, actores de la talla de Amazon, Tencent o Facebook podrían terminar por crear, distribuir, publicitar y financiar contenidos informativos, de ficción, deportivos o lúdicos -como los videojuegos-. Es una de las conclusiones del informe 'Entertainment and Media Outlook 2018-2022', que acaba de presentar la consultora PwC.

El informe detalla que en España los ingresos digitales ya son el motor económico de los medios y el entretenimiento, en un mercado que crecerá un 3,1 % hasta 2022, cuando alcanzará una cifra de negocio superior a los 28.000 millones de euros. Los principales responsables de la cifra serán el streaming, la publicidad digital y la realidad virtual.

El primero, centrado en plataformas como Netflix o Movistar+, ganará más de 900.000 suscriptores hasta 2022, situando sus ingresos en torno a los 2.000 millones de euros en 2022 (4,1 % más que en 2018). España se convertirá, de este modo, en el quinto mercado más importante de Europa Occidental.

La publicidad digital también continuará su crecimiento, a pesar de los indicios de ralentización. El informe de PwC cifra en un 7,3 % el crecimiento hasta 2022, con 2.547 millones en ingresos, de los cuales el display se llevará un 34 %. La publicidad en vídeo crecerá más de un 12 % en este periodo, hasta los 316 millones de euros.

Otra de las industrias que más crecerá será la realidad virtual, actualmente en pañales. El próximo lustro supondrá su verdadera puesta de largo en el mercado de masas global, lo que elevará su facturación hasta los 387 millones de euros, un 37,9 % más que en 2018.

La prensa no crecerá

La cara negativa se la llevará, de nuevo, la prensa escrita. Los periódicos perderán un 5 % de su publicidad hasta 2022, quedándose en 1.248 millones de euros de ingresos. Si se suma la pérdida de ingresos por circulación, el porcentaje asciende al -8,2 %, justamente la misma cantidad que se espera que crezcan los ingresos digitales en el sector de los periódicos digitales. Un crecimiento que no servirá para compensar la caída del resto de vías de ingresos. Las revistas crecerán un 0,3 % en los próximos cinco años.

El sector editorial no lo tendrá mucho mejor, aunque solo se dejará un 0,8 % hasta 2022, quedándose para entonces en 2.499 millones de euros en ingresos. El libro electrónico apenas supondrá un dolor de cabeza en este tiempo, a pesar de que ganará un 7,4 %: sigue siendo marginal.

Como explica Patricia Manca, socia responsable de Entretenimiento y Medios en PwC, "el mercado digital ya supone el 50,8 % de los ingresos del sector, y esperamos que en 2022 ese peso aumente hasta el 56,9 %". Una tendencia que en España "es la misma", y que provoca que las empresas sean "conscientes de que ya no pueden confiar en las fuentes de ingresos tradicionales", lo que exigirá "transformar sus modelos de negocio y buscar otras alternativas".

Los editores británicos se rebelan contra el IVA a las publicaciones digitales

Mientras que las publicaciones impresas están exentas de IVA, las digitales soportan un 20 %, sin importar que en muchos casos se trate de los mismos contenidos. Un sistema que los editores califican de "obsoleto" y de "impuesto a la lectura digital".

Los países miembros de la Unión Europea preparan sus Presupuestos anuales, por lo que es el momento de introducir en ellos los cambios que la sociedad estime oportunos. Los editores británicos tienen claro cuál es su propuesta: equiparar el IVA de los medios digitales al de las publicaciones impresas. Esto es: exención. En Reino Unido, mientras que los medios impresos (como periódicos y revistas) no pagan IVA, los digitales soportan un 20 %, el tipo general. Un "impuesto a la lectura digital" que apenas reporta 210 millones de libras al año a las arcas estatales, pero que penaliza a los digitales a pesar de que en muchos casos sus contenidos son los mismos que en las publicaciones impresas.

Por todo ello, los principales grupos editores del Reino Unido se han unido bajo la campaña #AxeTheReadingTax (algo así como "dar un hachazo al impuesto a la lectura") para pedir al Canciller Philip Hammond, responsable del Tesoro británico, que elimine en los Presupuestos este impuesto. Lo han hecho con una carta publicada por el 'Times' en la que firman los máximos responsables de publicaciones como 'BBC Top Gear', 'GQ', 'Marie Claire', 'Cosmpolitan', 'Hello!', 'The Week' o 'Empire'. Medios que, según la PPA, tienen un alcance digital superior a los 16 millones de lectores.

En la misiva califican de "impuesto desleal" soportar un IVA al que otras publicaciones no están sujetas, algo "simplemente injusto" porque "afecta desproporcionadamente a nuestros lectores más jóvenes y a aquellos con requisitos de accesibilidad".

De eliminar el impuesto, el Estado dejaría de ingresar 210 millones de libras entre 2019 y 2020, una cantidad pequeña para un país como el Reino Unido, cuyo Producto Interior Bruto ascendió en 2017 a 2,34 billones de euros, según Datosmacro. Es más, un cálculo realizado por los editores rebaja a 155 millones de libras la cantidad que dejarían de ingresar las arcas públicas, reducción que se explicaría por el ahorro que obtendrían organismos públicos o universidades a la hora de suscribirse a estos medios.

Los editores también han argumentado que la exención del IVA en medios digitales estimularía el mercado, atrayendo a más usuarios y empresas a sus productos, lo que se traduciría en una mayor recaudación por la vía de los impuestos corporativos que ellos mismos pagarían al ganar más dinero por tener más clientes.

The New York Times esta en camino de ganar 600 millones en operación digital este año que es la mitad de lo presupuestado

The Failing New York Times released its third-quarter numbers this morning and, well, if the rest of the news industry was doing this well, we could shut down Nieman Lab and grab some worry-free beach time in warmer climes. Its ongoing transition from print to digital revenue has been managed without the staffing disruption just about everyone has seen, and it continues to see significant jumps in paying digital subscribers, seven years after launching the paywall and two years after its initial Trump bump.

It’s doing fine. Take 98 percent of whatever energy you devote to worrying about the future of the Times and rechannel it into worrying about your local daily, which is very likely approaching existential crisis.

The Manhattan-based news-and-crosswords concern now has 2.54 million paying digital news subscribers, with another half million for its various other non-news products. Digital subscription revenue topped $100 million for the first time in a quarter and it’ll likely hit $400 million for the calendar year.

Throw in another $200 million-plus or so from this year’s digital advertising haul — which has basically been flat year-over-year — and the Times will likely pass $600 million in digital revenue this year.

That number’s significant as the halfway point in a journey the Times set out on three years ago: to double total digital revenues from 2014’s $400 million to $800 million by 2020. It’s taken three years to get halfway there, and there are only two years left to meet this ambitious timetable. (But hey, journalists know deadlines can always be pushed a little bit.)

To illustrate the success of this transition, I pulled the Times’ third-quarter revenue numbers for each year since 2013. I looked at digital and print circulation revenue and digital and print advertising revenue. (There are other, smaller ways the Times makes money, but I’m ignoring them here.) Here’s how those revenue categories have shifted over time:

In red, you can see the major shrinkage in print advertising revenue — which not that long ago generated about 80 percent of all dollars in the entire American newspaper industry. Over this period, it’s dropped about 45 percent, despite the Sunday Times being probably the strongest print product in the country.

In orange, you can see that print circulation revenue has been largely flat — it’s down only about 6 percent over this span. The number of print subscribers continues to drop drop drop, but the Times, like other papers, has made up most of the difference by raising prices.

In green, you see what I consider the biggest disappointment of the past decade — digital advertising. The overall digital advertising market has skyrocketed over this period — up roughly 150 percent according to eMarketer — but publishers have gotten an ever-shrinking slice of that pie. (Most of the pie goes to Google and Facebook, which in my opinion have enough pie as it is.) So digital ad revenue is up, but it’s still a small part of the overall puzzle.

And then finally, in blue, you see this paper’s saving grace: digital subscriptions. Since the Times paywall debuted in 2011, it’s built a huge, stable revenue stream that apparently still has room for growth, in the United States and abroad. (News subscriptions are up 19 percent year-over-year.)

Los medios están esperando un Netflix de la prensa

  • La prensa del papel se desangra: los grandes han perdido un 73% de las ventas en diez años.
  • The New York Times ha conseguido más de tres millones de suscriptores digitales.ç
  • Un Netflix que combine contenidos de papel y artículos premium digitales parece el futuro.

La dudas que anidan en la prensa están creciendo. por el modelo de negocio.

Freud advertía que la humanidad progresaba a pasos agigantados: “Hoy solamente queman mis libros; siglos atrás me hubieran quemado a mí”. El próximo año se cumplirán 80 años de su muerte y el papel no deja de emular al universo de Bradbury. El papel arde y la prensa no deja de replantearse su futuro.

En la última década los principales periódicos españoles se desangran en los kioskos: se vende un 73% menos que hace diez años y los 322.000 ciudadanos que pasaban por caja para adquirir El País superan a los que hoy en día compran El País, ABC, El Mundo, La Razón, El Periódico de Catalunya y La Vanguardia.

Este hecho ha desembocado en la progresiva caída de las mastodónticas estructuras del siglo XX, rematadas a final de siglo con la creación de varios medios complementarios con la intención de alcanzar el sueño multimedia. Este drama también ha conllevado la debilidad de la prensa tradicional. Y para muestra, un botón.

Los periódicos ya habían tenido que cerrar los ojos en multitud de ocasiones para no ver una realidad que incomodaba a sus partidos políticos afines o a sus anunciantes. Pero la tragedia griega naciente en 2008 ha tenido una consecuencia directa: la creciente debilidad de los grandes editores.

El 16 de junio de 2017 se conoció que Mariano Rajoy y Luis de Guindos habían mentido. El presidente del Gobierno y el ministro de Economía habían prometido cinco años atrás que los españoles no iban a perder ni un solo céntimo de los 76.410 millones de euros del rescate bancario.

Y se perdieron 60.000. Sin embargo, aquella no fue una noticia destacada en el alicaído papel: El País, ABC, El Mundo y El Periódico abrieron con un encuentro de Rajoy y Macron, La Vanguardia prestó en portada atención a la visita de la reina Isabel a las víctimas del incendio de Londres y La Razón sacó su vena más pintoresca para plasmar el regreso de Felipe VI al palco de Las Ventas para asistir a una corrida de toros.

El papel ha perdido un 70% de la facturación publicitaria en apenas una década, los medios digitales han multiplicado sus ingresos en este ramo por cuatro (y pese a ello apenas alcanzan la mitad de los tigres de papel), y la tele de pago ha batido su récord de clientes a costa de hundirse el ingreso por abonado gracias a las tarifas del ‘quíntuple play’.

La televisión también vive sus propias incertidumbres tras la consolidación de las OTT.

Eso sí, internet supera con holgura la atención que le dedicamos a la televisión, radio, prensa y revistas. ¿Quiere decir esto que la televisión ha muerto? Al revés: la tele es el ocio masivo y no deja de crecer el consumo, en suma de la televisión lineal y los VOD.

La publicidad también se va a la red: mientras la televisión lineal sufre un crecimiento plano, la facturación de los medios online crecen por encima de las dos cifras. Aunque en realidad esa tarta se la lleva el duopolio digital, Google y Facebook. 

Estos dos gigantes no dejan de crecer mientras que los medios se han convertido en una especie de agencias de estos dos grandes ‘medios’ que arrasan en tráfico sin confeccionar una sola noticia y sin responsabilizarse sobre ningún contenido.

¿SERÁN FACEBOOK Y AMAZON NUESTRAS TELES?

Brian Wieser explicaba en Bloomberg que los derechos deportivos serán los pilares principales para construir la televisión del futuro. El analista recordó que Facebook ha contratado al ex director de Eurosport y que Amazon ha integrado en sus filas al ex director de negociaciones de FOX Sports.

Perspectivas menos claras sufre la prensa, pese a que los tres millones de suscriptores digitales de The New York son un halo de esperanza para una industria que ya articula políticas publicitarias al margen de Google.

¿Estamos a la espera de un Netflix de contenidos impresos? Podría ser la solución después de evidenciarse que la ciudadanía está dispuesta a pagar y a no abonarse a la piratería, véase el caso de Spotify.

Una tarifa plana de periódicos podría ser la solución, aunque medios como El Español o El Diario ya han levantado sus propios muros de pago mientras que los editores del papel buscan una resurrección para Orbyt o Kiosko y Más. Este futuro, barruntado por Steve Jobs, podría estar en manos de apps globales como Readr.

Anoche el programa ‘Scoop’ de La Sexta analizó el caso Cambridge Analytics, expolio de datos de 80 millones de usuarios de Facebook que pudieron contribuir al triunfo de Trump. El miedo es que la manipulación pervierta aun más la situación política.

Google y Facebook se han convertido en dos grandes ‘editores’ sin hacer una sola noticia.

El espacio conducido por Mamen Mendizabal también explicó el caso de unos jóvenes macedonios, que en plena campaña pusieron en pie 140 webs con desinformaciones sobre Trump y Hillary sin ninguna intencionalidad ideológica, solo forrarse con los clicks.

Jonathan Albright, investigador de la Universidad de Columbia, explicó en NYT que también existe el peligro de la violencia difundida por las redes: “Las redes sociales están envalentonando a las personas para que crucen la línea y envíen mensajes que tienen como intención provocar e incitar violencia. Claramente el problema se está expandiendo”.

Es evidente que los ciudadanos ya no solo tienen que temer a la propaganda de partidos o bancos, sino que mucha contaminación informativa la reciben a través del vecino por WhatsApp o de la prima por Facebook. Y pese a que los gigantes americanos prometen nuevas herramientas para combatir la desinformación masiva,hay pocas certezas en el horizonte y cada vez más incertidumbres.