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Asociación Técnica de Diarios Latinoamericanos
Boletín Semanal abril 10, 2019

Un estudio puso a prueba a usuarios de distintas edades, ideologías, razas y sexos para ver su comportamiento a la hora de compartir noticias. La única variable determinante fue la edad: el 11 % de los mayores de 65 años compartieron mentiras, frente al 3 % de los usuarios de entre 18 y 29 años. ¿Por qué sucede esto? Los autores del estudio tienen dos hipótesis que te contamos.

¿Por qué comparte la gente noticias falsas? La gran pregunta de nuestro tiempo (para periodistas, sobre todo) está más cerca de tener una respuesta. Pero primero hay que saber quién comparte noticias falsas. Y de aclararlo se ha ocupado un estudio llevado a cabo por investigadores de las universidades de Nueva York y de Princeton, en Estados Unidos. Lo hicieron en 2016, antes y después de las famosas y polémicas Elecciones en las que ganó Donald Trump y en las que las redes sociales, sobre todo Facebookjugaron un papel tan relevante... que la plataforma de Zuckerberg no gana para disgustos.

Los investigadores monitorizaron a 3.500 voluntarios, muchos de ellos usuarios de Facebook. Analizaron sus perfiles ideológicos, su edad, su sexo y su origen para poder cribar después su comportamiento, y dejaron que navegasen libremente por la Red y por sus redes sociales de referencia. El estudio, publicado en 'Science Advances', ha podido demostrar, por ejemplo, que la proporción de personas que comparten noticias falsas realmente es baja: solo el 8,5 % de los usuarios compartió al menos un enlace procedente de una web que acostumbra a publicar mentiras. También se observó que los votantes conservadores eran más propensos a compartir falsedades (18 %) que los liberales (4 %).

Sin embargo, lo que de verdad marcó la diferencia fue la edad. El estudio ha revelado que el 11 % de los usuarios mayores de 65 años compartió alguna noticia falsa, frente al 3 % de los usuarios de entre 18 y 29 años. La cifra duplica, además, la de noticias falsas publicadas por usuarios de entre 45 y 65 años.

Los mayores comparten más noticias falsas pero ¿por qué?

El estudio no incide en las razones por las que las personas de más edad comparten más noticias falsas, pero los autores tienen dos hipótesis. La primera es que las personas mayores han llegado más tarde a Internet, por lo que sus habilidades digitales son menores que las de los jóvenes, que han crecido con la Red. La segunda se basa en que los mayores experimentan un progresivo deterioro cognitivo a medida que envejecen, lo que merma su capacidad para evitar ser engañados.

Existen fallas sobre estas hipótesis a la hora de explicar por qué los mayores comparten más noticias falsas. Por ejemplo, que los jóvenes también han colaborado con la difusión de mentiras, sobre todo por el descrédito que presentan ante la prensa tradicional, a la que muchos acusan de formar parte de un sistema que no les representa. De ahí que pongan en manos de las redes sociales y de voces 'alternativas' la recepción de información. No obstante, sí es cierto que muchos jóvenes son menos propensos a creerse bulos muy evidentes, sobre todo las cadenas que circulan por WhatsApp, algo que sí procede de su propia experiencia como usuarios del mundo digital.

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Varios expertos, sin embargo, mantienen abierta una pregunta: ¿Cómo se puede determinar el grado de alfabetización digital de una persona? Responderla daría herramientas a parte de la sociedad para crear escudos frente a las noticias falsas. De momento, los autores del estudio creen que los resultados que arroja permitirán a las redes sociales, sobre todo, a poner en marcha estrategias que permitan proteger a los usuarios de mayor edad a la hora de consumir contenidos en sus plataformas sin ser engañados por mentirosos. Pero hay componentes psicológicos que será difícil erradicar porque ahondan en lo más íntimo del funcionamiento humano: es más probable que una persona comparta una noticia falsa si anteriormente lo ha compartido una persona de su confianza. De eso se vale, precisamente, la viralidad de los contenidos, la estrategia que siguen los embusteros digitales para seguir contaminando a la opinión pública.