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Asociación Técnica de Diarios Latinoamericanos

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Boletín Semanal Enero 20, 2023
 

Hace un año, pocos predijeron la invasión de Vladimir Putin a Ucrania, un acontecimiento que ha desencadenado una crisis energética y una espiral inflacionaria en varios países. Todo esto nos ha recordado el valor de la información obtenida desde el lugar de los hechos y los análisis de expertos en tiempos de incertidumbre, pero también ha hecho más precaria la financiación de esa clase de periodismo.

Los anunciantes se repliegan, al tiempo que los hogares achican sus gastos y los medios se enfrentan a costes crecientes en múltiples frentes. Se han visto especialmente afectados aquéllos que todavía dependen en gran medida de los productos impresos, dado que en algunos casos el precio del papel se ha duplicado. Hacia finales de 2022, esta tormenta perfecta generó una serie de despidos, congelamiento de gastos y otras medidas de recorte.

En nuestra encuesta, menos de la mitad de los líderes de medios (44%) afirman tener confianza en las perspectivas de negocio para este año; casi la misma cantidad muestra incertidumbre (37%) y alrededor de una quinta parte (19%) expresa poca confianza.

En Estados Unidos, Gannett planea recortar otro 6% su división de noticias, lo que supone unos 200 empleados menos. El Washington Post discontinúa su revista impresa tras 60 años, CNN despide a cientos de personas y NPR se prepara para una poda significativa como consecuencia de un agujero financiero. En muchos países se verifica un panorama similar.

Las empresas nativas digitales no son inmunes. BuzzFeed se desprende de otros 180 empleados, mientras que Morning Brew suprime el 14% de su plantilla. La caída del tráfico proveniente de las grandes plataformas como Facebook (Meta) y Twitter, que toman nuevas direcciones, ha agravado el problema, en especial para los medios que se han hecho dependientes de la distribución social.

"El gasto de los anunciantes es impredecible. Los ingresos disminuyen. Los actores tradicionales de las redes sociales, que habían empezado a contener su naturaleza imprevisible, han entrado en crisis: Meta de forma más impactante, Twitter de forma más espectacular. Este panorama nebuloso dificulta la planificación. Y los ecos de la pandemia (que aún no termina) han crispado los nervios."

Nativo digital estadounidense basado en publicidad

Por otro lado, muchos medios europeos han registrado una preocupante disminución en las suscripciones a sus productos impresos, en parte vinculada al colapso de las redes de distribución y al aumento general de la tasa de cancelación. “[Vemos] una caída post-coronavirus, inflación e inconvenientes con la distribución impresa, así que hay menos confianza que hace un año”, dice Philippe Remarque, editor y director periodístico de DPG en los Países Bajos. El escenario en Francia es parecido, según el CEO de uno de los principales medios: "Las revistas periodísticas pierden suscriptores en versión impresa y en digital, mientras el precio del papel sube”. Fuera de Europa también se registran presiones similares: “Los ingresos por lectores siguen creciendo, aunque a un ritmo más lento”, dice Styli Charalambous, CEO del Daily Maverick de Sudáfrica. Añade: “La publicidad y los patrocinios comerciales serán más difíciles de aumentar, si acaso”.

Toda publicación que todavía dependa en buena medida de la circulación impresa o de los ingresos publicitarios probablemente padecerá graves dificultades este año. Los periódicos regionales y locales son especialmente vulnerables, lo que en algunos países podría provocar una mayor intervención gubernamental en apoyo al sector.

Las emisoras de radio y televisión también se enfrentan a una creciente problemática debido a la veloz disminución de las audiencias (en todos los grupos de edad) para sus boletines informativos lineales y la programación de opinión. No ayuda el hecho de que la mayoría de los proveedores privados continúan dependiendo excesivamente de la publicidad o de las tarifas de transmisión, y generan pocos ingresos directos que vengan de espectadores u oyentes. La decisión de Netflix de aceptar publicidad añadirá presión, en tanto que las cadenas públicas se enfrentan a recortes de financiación en medio de cierta intensificación de los ataques de algunos políticos y de medios rivales.

Reducción de cabeceras impresas

Es de esperar que más periódicos reduzcan sus ediciones: que dejen de publicarse los siete días de la semana o que incluso que cierren por completo sus versiones impresas. Los regionales y locales parecen ser los más vulnerables (Newsquest acaba de reconvertir cinco cabeceras en el Reino Unido), al igual que una gran cantidad de revistas que operan solamente online. Se venden menos ejemplares, las redes de distribución también se debilitan y cabe esperar que algunos medios sigan el ejemplo estadounidense y recurran al correo público o constituyan sus propias empresas de reparto. El énfasis en el consumo ecológico puede añadir presión para abandonar la impresión

Las emisoras experimentan con más proyectos digitales

El colapso de CNN+ en 2022 insinuó que hay poco futuro para las suscripciones informativas lineales independientes, pero es esperable que haya más intentos de armar paquetes con contenidos a la carta y en directo mediante servicios de streaming. CNN está integrando contenidos “originales” en la oferta de Discovery+, mientras que ITVX pone las actualizaciones de noticias en el centro de su renovado servicio de streaming. En tanto, las cadenas públicas como la BBC han empezado a considerar que en la próxima década tal vez deban cerrar sus transmisiones de radio y televisión, dado que los consumidores migran a las aplicaciones y los sitios web.