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Asociación Técnica de Diarios Latinoamericanos

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Boletín Semanal Enero 20, 2023
 

Los chatbots de IA han sido objeto de burlas generalizadas y justificadas en los últimos años, pero la llegada de ChatGPT de OpenAI ha transformado el debate. Su velocidad y sus capacidades asombran y asustan al mismo tiempo. Si bien los modelos subyacentes existen desde hace tiempo, ChatGPT los ha convertido en un prototipo accesible que aporta una idea real de hacia dónde puede dirigirse la IA. Puede contar chistes (pero ha sido entrenado para no hacer bromas racistas ni sexistas), puede inventar argumentos para una película o un libro, puede escribir código informático e incluso puede resumir los desafíos a los que se enfrenta el periodismo local (ver imagen).

Algunos consideran que ChatGPT es uno de los mayores avances tecnológicos desde la invención de internet, y forma parte de una tendencia más amplia denominada “IA generativa”, que permite a los ordenadores crear no sólo palabras sino también imágenes, videos e incluso mundos virtuales a partir de unas pocas indicaciones. A continuación publicamos la imagen de un periodista, al estilo de las novelas de Raymond Chandler, escribiendo un reportaje desde una playa del Pacífico usando un ordenador portátil: la generó en un puñado de segundos Midjourney, una herramienta de inteligencia artificial.

La cuestión clave es que la IA generativa permite hacer más eficientes los procesos y utilizar una serie de elementos existentes para dar forma a algo nuevo. Esto plantea ciertas inquietudes existenciales para el periodista de la novela de Chandler, pero también le abre un abanico de posibilidades.

Este año empezaremos a ver más herramientas así abiertas a creadores, periodistas y demás, lo que nos permitirá crear nuevas versiones de nosotros mismos, del resto y del mundo que nos rodea. Lensa es una aplicación que te permite crear “avatares mágicos” de ti mismo y eliminar objetos no deseados de cualquier foto, “sin necesidad de conocimientos técnicos”. Esta clase de apps ya han sido criticadas por robar a los artistas, por recurrir a prácticas depredadoras de intercambio de datos y por promover estereotipos sexuales, aunque nada de esto impedirá que se apoderen de las redes sociales este año.

Los “avatares mágicos” invadirán las redes sociales

Las implicaciones para el periodismo no están del todo claras, pero ya se utilizan herramientas como MidJourney y DALL-E a fin de generar ilustraciones para artículos y posteos. El flamante medio Semafor ha sido más ambicioso: bajo la denominación WITNESS (testigo) creó varios videos con testimonios desde Ucrania ilustrados poderosamente mediante animaciones de IA, en ausencia de imágenes reales. No obstante, modelos similares de aprendizaje profundo (deep learning) pueden utilizarse para armar propaganda, como el video falso del presidente Volodímir Zelenski​ pidiendo a los ucranianos que depongan las armas poco después de la invasión rusa (abajo a la derecha).

Semafor usa IA para animar contenidos sobre la guerra de Ucrania, pero una tecnología parecida puede generar deepfakes

Todo esto probablemente producirá en los próximos años una explosión de contenidos automatizados o semiautomatizados, para bien o para mal (la firma de investigaciones Gartner calcula que representarán el 25% de todos los datos de internet). Será más fácil que nunca crear contenidos multimedia “atractivos” y muy verosímiles, aunque también será más difícil que nunca separar lo que es real de lo que es falso, engañoso o manipulado.

Otros usos de la IA en los medios

En nuestra encuesta, los ejecutivos mencionan distintas formas en que se utilizan tecnologías de inteligencia artificial, como el aprendizaje automático (machine learning) y el procesamiento de lenguaje natural (NLP), para hacer más eficientes los procesos de producción: “Resúmenes, conversión de texto a voz y reconocimiento de imágenes para automatizar el etiquetado y los subtítulos”, son algunos ejemplos que enumera Mathieu Halkes, jefe de Producto de Schibsted. “Cada vez son más los casos de uso que vemos y aplicamos a diario”, agrega.

Las herramientas de IA para transcripción son ya habituales en las redacciones. El digital danés Zetland ha desarrollado un servicio que convierte voz en texto: está dirigido específicamente a periodistas y se diseñó para operar con idiomas que los grandes productos corporativos no han atendido. Good Tape se basa en la tecnología OpenAI y actualmente su uso es gratuito. Mientras tanto, la cadena pública finesa Yle ha puesto en marcha una iniciativa para refugiados ucranianos que traduce automáticamente las noticias antes de que las revise un hablante nativo. Durante la pandemia, Yle también fue capaz de ofrecer información en somalí, árabe, kurdo y persa.

Otros medios esperan que la IA ayude a mejorar la personalización y las recomendaciones de contenidos a fin de aumentar la participación de las audiencias. El Globe and Mail de Canadá desarrolló la herramienta Sophi para automatizar la gran mayoría de sus portadas, lo que ha permitido que algunos reporteros empleen su tiempo más productivamente y ha incrementado un 17% la proporción de clics. Ahora el periódico ofrece este producto a otros editores. Herramientas basadas en IA como Sophi también son útiles para gestionar tareas vinculadas a la distribución en redes sociales, como optimizar titulares y definir el momento ideal para publicar.

En lo que respecta a las recomendaciones, alrededor de una cuarta parte de nuestros encuestados (23%) dicen que recurren con regularidad a la inteligencia artificial y para el 5% de los pioneros en adoptarla es importante en sus actividades.

Sophi automatiza portadas, Y le comunica en nuevos idiomas y Zetland ofrece transcripciones

The Newsroom es una startup que aún está en fase beta: propone utilizar la inteligencia artificial para identificar las informaciones más destacadas del día y redactar automáticamente resúmenes, proveer contexto y añadir enlaces a noticias relacionadas que se agrupan según perspectivas políticas. Aunque la IA hace el trabajo pesado, cada contenido es verificado y, si es necesario, modificado por un periodista.

The Newsroom – contenidos escritos mediante IA, pero revisados por humanos y con contexto automatizado

Los debates en torno a la automatización en el periodismo no son sencillos. Muchos acogen con satisfacción la posibilidad de resolver más eficientemente ciertas tareas no periodísticas, pero al mismo tiempo temen que los contenidos de producción barata y semiautomatizados puedan socavar la confianza y hacer que las noticias pierdan aún más valor. Uno de nuestros encuestados, que trabaja para una empresa líder en periodismo de calidad, sostiene que, en estas circunstancias, la selección humana de contenidos se convierte en un elemento diferenciador aún más relevante. “Queremos aplicar la IA fundamentalmente para mejorar la curación manual, no para sustituirla. Todo nuestro trabajo en este ámbito se basa en asimilar el valor que aporta la curación manual a nuestros lectores y cómo nos diferencia de las plataformas que tienen una serie de problemas en torno a la automatización y la curación”.

¿Qué más puede pasar este año en torno a la inteligencia artificial y el periodismo?

La adopción de presentadores virtuales

Deep Brain AI, una compañía tecnológica con sede en Corea del Sur, crea copias digitales (o gemelos digitales) de populares conductores de informativos televisivos, que ahora aparecen regularmente en los principales canales asiáticos. Las emisoras surcoreanas MBN y Arirang y las chinas BTV y CCTV utilizan esta tecnología para ahorrar costes y mejorar la presencia de los presentadores más famosos. La empresa busca ahora clientes en Estados Unidos, donde los canales están bajo presión para hacer más con menos. Un probable “caso de uso” es la meteorología a la carta: se puede crear con IA el modelo de un meteorólogo popular, con sus frases y expresiones favoritas, y luego se generan videos actualizados para cualquier lugar cada vez que cambian los datos del tiempo. Estas iniciativas también pueden combinarse con la funcionalidad ChatGPT para lanzar un chatbot que responda preguntas sobre unas elecciones, por ejemplo, mediante el gemelo digital de un reportero especializado.

¿Presentadores virtuales en tu pantalla?

A medida que estas oportunidades se hacen más reales, también surgen los dilemas éticos y normativos. Los deepfakes ya se han utilizado para crear pornografía sin consentimiento, para cometer fraudes y para alimentar campañas de desinformación. El debate sobre la regulación está en marcha, y la Unión Europea propone una ley de inteligencia artificial que prohíbe usos “inaceptables” de las aplicaciones que violen los derechos fundamentales y la seguridad de las personas, aunque en la práctica sea complicado de identificar y de aplicar. Mientras tanto, el periodismo podría tomar la iniciativa y hacer más transparente su uso de la inteligencia artificial. Cabe esperar que más medios publiquen directrices éticas para los puntos clave, que incluyen mejorar o manipular fotografías, la transparencia y los derechos de autor. Open AI trabaja en la posibilidad de añadir marcas de agua digitales y mejorar el etiquetado, lo que además colaboraría para generar confianza en los usos positivos de estas tecnologías.